Los poemas que componen este primer libro de Karen Riveiro se mueven entre dos ciudades (Trenque Lauquen y Buenos Aires), entre los últimos años del siglo XX y las primeras décadas del siglo XXI, y en el amplio arco que va desde la infancia hasta la adultez. La aurora, esa luz que precede a la salida del sol y que marca el fin de la noche y el comienzo del día, también funciona, en ocasiones, como símbolo o metáfora del tránsito de la inocencia a la madurez. En tiempos en que la poesía suele confundirse con la astucia verbal, los poemas de Riveiro llegan para recordarnos que la potencia del género se encuentra en un lugar mucho más elevado que el del mero juego de palabras: breves y concisos, escritos con un lenguaje que encuentra su espesor en la simpleza, con un fuerte poder de observación y una gran capacidad para sintetizar emociones y sensaciones, estos poemas alumbran con sus continuos destellos zonas tan cotidianas como profundas. Leer estas páginas es como volver a pasar por aquellas tranquilas esquinas que ya recorrimos alguna vez y que, a través de su silencio, movilizan en nuestra memoria ecos de ciertas voces del pasado, esas voces que adivinamos, tal vez, con la inconsciente certeza de que todo lo que calla oculta algún recuerdo.
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Todas esas canciones
En los cumpleaños de quince
te pedían que muevas los brazos
des una vuelta
la cadera
para un lado
para el otro
nadie sabía
eran instrucciones
para esquivar todo
lo que se nos venía encima.
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Gascón es un túnel del tiempo
Que atravieso escuchando música
que cruzo mirando el teléfono
como pasando por alto que esta ciudad
monstruosa
pueda tener algún atajo real.
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Golosina (CABA)
76 págs. - 21 x 14 cm.